Saúl “Canelo” Álvarez tenía en sus manos la oportunidad de borrar para siempre cualquiera de las críticas que giraban en torno a su carrera boxística, sin embargo hoy, con su polémico triunfo ante Gennady Golovkin, el jalisciense parece haber perpetuado las dudas que lo han acompañado a lo largo de su carrera profesional.

Los jueces en Las Vegas vieron ganar a “Canelo” por la vía de la decisión mayoritaria, pero el desempeño del púgil jalisciense sobre el encordado difícilmente hubiera hecho que se antojara un resultado similar en las tarjetas.

Quizá en el inicio del combate se pudiera haber pensado algo similar, pues el segundo round fue un asalto en donde “GGG” sufrió el mayor castigo debido a las combinaciones de “Canelo”; un upper tremendo que se estrelló en la humanidad del kazajo hizo que el público se levantara de sus lugares, sin embargo después de esto Saúl jamás volvió a imponer condiciones de manera tan notable.

Si bien los rounds siguientes fueron difíciles de calificar por lo cerrado del combate, “GGG” daba la impresión de ser el mejor sobre el ring por el dominio tan marcado que logró imponer con los jabs que tiró a su antojo y que se impactaron cualquier cantidad de veces sobre el rostro del jalisciense.

Así como en la primera pelea, la defensa de “Canelo” fue su mejor aliada, pues durante gran parte del combate pudo esquivar con relativa facilidad los embates del que hasta ese momento era campeón mundial de los pesos medianos.

Pasados los episodios la condición física parecía pasarle factura a un “Canelo” que fue errático en sus golpes, ya que en diversas ocasiones tiró los puños al aire con más intención que claridad.
Los últimos episodios parecían anunciar la derrota del jalisciense, ya que Saúl llegó a la recta final con sangre en la nariz y con la obligación de ir hacia adelante para agenciarse los asaltos restantes.
Quizá el último round fue el que más fielmente describió lo que pasó en el combate, ya que el ímpetu de “Canelo” resultó contraproducente y en un intento de impactar al kazajo terminó por resbalar e irse de rodillas a la lona.

Al final, una de las tarjetas dictaminó  114-114 y las otras dos le dieron el triunfo a “Canelo” por 115-113. Ahora el jalisciense es el mandamás de los pesos medianos y luce tres nuevos campeonatos mundiales en su haber, pero lastimosamente parece que aún no da el golpe de autoridad que siempre se le ha pedido en su carrera.