Investigadores españoles han descubierto cómo acabar con las células tumorales durmientes, resistentes a la quimioterapia y responsables de que los tumores reaparezcan y causen recaídas en pacientes aparentemente curados.
El hallazgo, publicado el martes en The Journal of Clinical Investigation, podría acabar con las células a las que los tratamientos no hacen mella y que se encargan con el tiempo de que el tumor reaparezca en diferentes tipos de cáncer como los de colon, mama, pulmón o melanoma, entre otros.
Héctor G. Palmer, líder del equipo de investigación del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) en Barcelona, España, ha recordado que un tumor está formado por células alteradas que crecen y se multiplican de forma continua e incontrolada, pero que existen mecanismos moleculares que son capaces de imponerse a este crecimiento obligando a algunas de estas células a entrar en latencia.

Hasta ahora, según el investigador, la mayoría de los fármacos frenaban el crecimiento de los tumores matando a las células que proliferan y no aquellas que están dormidas, entre otras cosas, porque son indetectables y permanecen en el organismo como semillas, dispersándose por el cuerpo y manteniéndose resistentes a los tratamientos.
Por motivos aún desconocidos, en un momento determinado estas células durmientes se despiertan, actúan como células madre, regeneran el tumor original y se propagan a nuevos órganos, lo que se conoce como metástasis.

“Para los pacientes es importante confiar en que los tratamientos funcionarán y que, en caso de buena respuesta, la enfermedad no volverá a aparecer, pero hasta ahora esta es una promesa que no se les puede hacer, lo que genera a los pacientes angustia, pensando que pueden recaer en el futuro”, según Palmer.
Para identificar y aislar las células durmientes, señaló Palmer, ha sido determinante la actividad del factor epigenético TET2. La proteína llamada TET2 es una de las responsables de crear reservas por todo el cuerpo de células progenitoras de diferentes tejidos, como nuevas neuronas o la piel que crece para cerrar una herida. Y es a la vez la principal responsable de hacer lo mismo con las células tumorales en varios tipos de cáncer.

El trabajo ha servido para demostrar que la eliminación artificial de TET2 sirve para matar a todas las células tumorales durmientes, convirtiéndose por tanto en una nueva diana terapéutica.
“Desde que identificamos TET2 como el talón de Aquiles de las células durmientes, estamos desarrollando nuevos fármacos para bloquear su actividad enzimática. Estos fármacos permitirán eliminar las células resistentes de los tumores y prevenir futuras recaídas”, ha asegurado Palmer.
La investigación llevada a cabo con estas células durmientes no solo ha servido para identificar a TET2 como posible diana, sino que también ha permitido definir un biomarcador para identificar estas células durmientes y resistentes a los tratamientos.